Me ha crecido,
una rama de mi pecho
y no soy Dafne.
Siento la yema
que brota.
La sal, en la boca
del médico,
escuece.
El oleaje acampa
en mi interior,
la primavera
acaba de empezar.
Conjuro
a las hadas y ninfas,
a la fuerza de la marisquera,
al sol de la hortelana.
El verano secará
el arbusto equivocado
y el mar
volverá a ser el mar.
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