martes, 28 de febrero de 2012

Convocando (sin ánimo de ofender)

Me ha crecido,

una rama de mi pecho

y no soy Dafne.

Siento la yema

que brota.

La sal, en la boca

del médico,

escuece.


El oleaje acampa

en mi interior,

la primavera

acaba de empezar.


Conjuro

a las hadas y ninfas,

a la fuerza de la marisquera,

al sol de la hortelana.


El verano secará

el arbusto equivocado

y el mar

volverá a ser el mar.

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